APRENDE A COMPRENDERLO

La psicología es una carrera que estudiamos, con el propósito inicial de ayudar al otro; y ser un puente de entendimiento para ese tercero, ser acompañante y luz en el camino de cada paciente que recurre a nosotros a causa de una consternación.  Diferentes son los casos, unos más agudos que otros, pero sin lugar a duda algo que mueve inmediatamente al ser humano a  buscar  su bienestar es sentir dolor. Desde que nacemos nuestros padres nos protegen de todo daño físico o emocional que pudiese afectarnos y en el desarrollo de nuestra vida hasta el fin de nuestros días vivimos huyéndole al dolor, y la pregunta es: ¿quién querría un sufrimiento innecesario y  constante  a lo largo de existencia?

El entendimiento de la palabra dolor en la práctica de la psicología  nos ayuda a concebir  de manera complementaria a nuestro paciente. El hecho de saber que el dolor puede dar origen a sentimientos complejos como ansiedad, miedo, evitación, tristeza;  nos permite ser capaces de estar alertas y percibir el significado y la intensidad  en que el dolor se manifiesta de manera acusada en la vida del paciente. Esto conlleva a ser más certeros al abordar a diversos pacientes bien sea a causa de una enfermedad que produzca un dolor crónico o al paciente que acude por  motivo de la pérdida de un ser querido. Sentires diferentes pero al final son acontecimientos negativos que pueden guiar a una conducta no apropiada, tanto por parte del que padece el dolor como de sus familiares, amigos e inclusive del profesional de la salud que lo acompañe; ya que la expresión de tal malestar afecta a todos los vinculados directa o indirectamente.

DOLOR

Ante tal situación de nuestros pacientes  al realizar su  evaluación, tomaremos en cuenta su historia familiar, personalidad, factores protectores, riesgo, resiliencia y apoyo social.  Esto nos ayudará a adaptarlo ante un hecho de dolor inaccesible para otros en cuanto a la empatía incierta, pero muy sentido a nivel propio del paciente, permitir la expresión y la aceptación de su situación y generar de esta forma a través de la terapia psicológica, recursos que hagan que la vida del paciente sea un poco mas armónica en la convivencia con un dolor crónico, logrando sentirse comprendido en una experiencia tan adversa,  desarrollando sus potencialidades resilientes y aplicando  técnicas de relajación, imaginación guiada, entre otros, explicadas en la terapia. Y lo más importante, es que, durante el trabajo terapéutico se abordará la multidimensionalidad del dolor en sus tres componentes: cognitivo, afectivo y sensitivo.

Del mismo modo, al  momento de evaluar un paciente con dolor crónico, debemos estar atentos a las comorbilidades que puede aumentar el riesgo y la cronicidad de la enfermedad, en este caso, nos referimos a la depresión y la ansiedad como diagnostico combinado, que genera un aumento de los efectos negativos que pueda estar padeciendo nuestro paciente, un deterioro en una escala muy significativa de su calidad de vida, actividad y roles.

En consecuencia a todo lo anterior, desde la psicología, el entendimiento del dolor y sus comorbilidades desde un componente más allá de lo físico , ayuda a realizar una mejor labor por parte del equipo multidisciplinario que atienda a estos pacientes con dolor, se elaboraran planes de tratamientos que sean aceptados por el paciente sintiéndose entendido desde lo Biopsicosocial.

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